PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN

¿Qué motiva a los estudiantes a solucionar los conflictos con "peleas" en vez de usar el diálogo?
Razón Vs Emoción
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domingo, 14 de agosto de 2011

La violencia líquida



Tomo prestado el concepto de liquidez de Zigmunt Bauman (aqui  hay un post sobre la modernidad liquida) para referirme a esas explosiones de violencia que recientemente han padecido los vecinos de Lloret de Mar y en mayor medida los británicos. Una explosión de violencia anómica, impredecible y brutal que se ha resuelto con la perplejidad de la opinión publica que se ha hecho estas preguntas a veces hasta llegar al esperpento de entrevistar a los encapuchados imberbes ¿Por qué lo han hecho? ¿Qué quieren?
Sin saber que los pretextos para justificar una conducta nada tienen que ver con las razones que impulsan a realizar esa misma conducta. Una vez hecho algo todos seriamos capaces de encontrar alguna justificación para eludir la responsabilidad de la misma. Y son precisamente estas pseudorazones las que nos impiden encontrar las verdaderas razones que nos impulsan a cometer actos que sabemos sancionables.
En Inglaterra las cosas comenzaron cuando la policia asesinó al parecer a un ciudadano negro por razones poco claras, se siguió una algarada, un motin que al principio fue considerado como una revuelta antiracista, la mecha se extendió poco a poco y merced a la conectividad de la redes sociales prendió con citas hacia otros ámbitos y otras ciudades. Pero el obejtivo nunca fue explicitado -pues carecia de liderazgos y era ciertamente espontáneo- del todo y todo terminó en citas para saquear tiendas y grandes almacenes. La turba anónima se les unió y puso contra las cuerdas al gobierno que  sacó a la policia a la calle y amenazó con hacer lo mismo con el ejército, implantar el toque de queda y otras medidas policiales y juridicas.
Poco a poco fuimos sabiendo la verdad: en realidad no se trataba de una asonada antiracista (aunque esa fuera la mecha que prendió el prinicipio) sino un levantamiento anómico de la masa, donde cada cual ejercia el vandalismo según sus intereses. Supimos del perfil del saqueador, no eran pobres en su mayoria sino en gran parte jóvenes universitarios, algunos de ellos  burgueses en cuyo hogar nada faltaba. Una persona detenida confesó haber robado un microondas (que no necesitaba para nada) aunque según su propia declaración “fue el dia mas feliz de mi vida”. Yo la creo.
Una buena forma de saber qué referencias tiene cada cual para explicar estos fenómenos sociales es atender a sus interpretaciones. La mayor parte de los marxistas creen que estas cosas pasan por culpa de las desigualdades y es verdad que a veces sucede así sobre todo en el pasado cuando la gente luchaba por conseguir más libertad  mejores condiciones de vida. Es el argumento favorito de aquellos que no han aprendido nada nuevo desde que mal leyeron a Marx. Pero lo cierto es que las sociedades avanzadas han cambiado mucho desde que Marx escribiera “El Capital” y apelar al libro gordo de Petete ya no sirve de explicación para los fenómenos complejos que los ciudadanos del siglo XXI tenemos que afrontar críticamente.
No se trató de una rebelión politica, ni económica, ni racial, ni de unos sujetos sometidos o  dominados pos tiranos medievales, no se trató de conseguir más libertades, sino de una pelea por conseguir bienes de consumo (televisores de plasma o móviles) y de hacer daño por el gusto de meterse en una gran tienda y hacerla añicos comenzando por los cristales. ¿Qué explicacioó tiene este fenómeno?
Lo primero que tenemos que entender es que la violencia proporciona un enorme placer a quien la ejerce. Si nos empeñamos en pretender blanquearla continuamente sometiéndola a un escrutinio psiquiátrico o psicológico convencionales fracasaremos. La violencia es divertida, y asegura una especie de éxtasis (un orgasmo mental) inividual mientras se ejerce. En mi opinión es precisamente este argumento el que la sociedad, los bienpesantes no queremos ver, lo que negamos. Es por eso que los ingenuos periodistas preguntan a a los encapuchados ¿por qué lo hicisteis?. Pues ¿por qué va a ser? por que habia la oportunidad y la aprovecharon.
La verdad es que la desigualdad no tiene nada que ver en estas asonadas de Agosto sino el vacío.
La gente es violenta cuando puede porque el placer que extraen de la violencia es probablemente uno de los pocos placeres a los que pueden acceder gratis. Y sucede por una cuestión:
La violencia, la codicia o el rencor no llevan sistemas de frenado incoporados de serie, son en este sentido asintóticos, es decir tienden al infinito, por la izquierda (acceso al placer) o por la derecha (final del placer), solo se detienen mediante controles externos o internos. Al control externo le llamamos policia o castigo y al control interno le llamaos ética. moral o civismo, la mayor parte de nosotros no somos vándalos porque tenemos incoporados estos sistemas de frenada de serie, a través de la educación, la instrucción y la mimetización de modelos, es por eso que la mayoria de las personas no somos vándalos aunque también disfrutaríamos de romper mobiliario urbano o de quemar contenedores. Lo que demuestran estos fenómenos es que los sujetos individuales no son mas violentos que usted o yo sino que tienen averiados sus sistemas de frenada, o dicho de otra forma: carecen de controles de inhibición internos frente a su propia codicia, violencia o rencor. Y es por eso que dependen de la policia o del castigo para autoregularse y es por eso que en estos casos resulta ejemplarizante el castigo. Es curioso lo pronto que la policia terminó con esta asonada juvenil a diferencia de lo que sucede cuando existen reivindicaciones politicas o económicas inscritas en liderazgos mas o menos claros. Ahi las soluciones policiales ya no suelen ser tan eficaces como sucede con el movimiento 15-M en nuestro pais.
El movimiento 15-M tiene más probabilidades de ser infiltrado por violentos que de ser disuelto por la policia “per se” pues persigue un fin, existe un plan, existe una teoria -aun embrionaria- que lo sostiene, asi como un malestar indefinido que lo prolonga.
Cameron no anduvo muy errado cuando apeló a la inexistencia de valores educacionales y a la escasa responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos. Pero lo que Cameron no dijo es que él mismo forma parte de esa sociedad y que alguna responsabilidad como gobernante tendrá en ese estado de valores líquidos en que la sociedad parece naufragar.
Los politicos no deberian sorprenderse de estas cosas, al fin y al cabo vienen siendo denunciadas por muchos intelectuales, como Baudrillard, Bauman o Lipovetsky y otros cientos a lo largo de los ultimos 25 años. Todos han hablado de ese fenómeno de intenso vacio en que parecen corromperse no solo los jóvenes sino tambien las clases mas adineradas, pues hay que recordar que la codicia carece de frenada, tanto para unos como para otros.
El problema es que nos hemos quedado solos frente al mercado que estimula los más bajos de nuestros instintos depredadores, solo aquellos que hemos logrado construir una fuerte identidad personal somos capaces de discriminar los engaños, las falsedades y y desmontar el mantra del consumo por el consumo. No es que no tengan futuro, es que viven en el presente y lo rellenan como hacemos todos: a través de estimulos placenteros escasamente elaborados. Son como niños, como esos que en mi escalera defecan en el ascensor.
Más que una responsabilidad directa de los padres sobre la educación de los hijos -que tambien debemos contemplar en la explicación de estos hechos-, creo que es mas conveniente hacerlo desde la psicologia de las masas en tanto en cuanto determinan el anonimato y la irresponsabilidad de los actos que se perpetran durante estas explosiones de violencia. Pero junto a ellos hay que llamar la atención sobre como el Poder modela la mente, el deseo de nuestros ciudadanos empezando por los jóvenes, los más vulnerables a cualquier influencia.
Este modelado que induce el poder ya no se sustenta en las viejas reclamaciones de Libertad, o Igualdad que fueron las ideas fuerza que movieron a los revolucionarios del XIX y el XX sino que van dirigidas a rellenar ese hueco, ese vacío mental y experiencial a través de las drogas del consumo, el lujo y el lucro individual. Todo parece sugerir que los vándalos han terminado por interiorizar la idea del “sálvese quien pueda” pero hágalo a través de la consecución de objetos venerados, no importa si ya se poseen, lo importante es su destrucción o acaparamiento en señal de la ambivalencia que tal interiorización despierta en la mente individual. Una relación de amor y odio que procede del hecho de que en el fondo todos sabemos que estos objetos no pueden rellenar ese vacío más que unos pocos minutos hasta que comenzamos a desear otra cosa, pues el deseo es tambien asintótico y debe estar provisto de frenos propios para no estrellarse.
¿La solución? No tenemos más remedio que cambiar la sociedad lo que es lo mismo que decir el contrato social, sabiendo que la sociedad perfecta no existe, pero es necesario realizar un esfuerzo para cambiar algunas cosas, muchas según se mire. Devolver a los individuos su responsabilidad seria una forma de desalienar a algunas personas “que no saben por qué lo hacen o no lo recuerdan”, manteniendo alerta los sistemas de detección de amenazas reales y sobre todo evitando el catastrofismo. El mundo que tenemos hoy es mejor que el que tuvimos en la Edad Media, de eso no cabe ninguna duda y es seguro que sabremos cambiar lo que debamos cambiar para mejorar nuestra convivencia.
Pero tambien se equivocan los que en esta noticia -tratando de arrimar el ascua a su sardina-vuelven a esgrimir la idea-mantra de la modernidad de que “necesitamos más educación, más trabajo y menos recortes”. El problema es redefinir qué educación, qué trabajo, qué policia, qué sistema de asistencia social, qué leyes, qué limites le ponemos a la libertad individual, recordemos que la violencia inglesa no es una violencia por la libertad sino por exceso de la misma, son muchos los que han muerto por la libertad pero ahora que la tenemos ¿por qué morir?
Esta es la pregunta que hay que responder y la que da cohesión a una sociedad, es asi como deja de ser liquida y se solidifica.
Pues es inutil tratar de liberar al hombre sin someterlo a distintos yugos.

Tomado de: http://carmesi.wordpress.com/2011/08/13/la-violencia-liquida/

martes, 2 de agosto de 2011

martes, 19 de julio de 2011

¿Por qué surgen los conflictos?

Todos, en algún que otro momento de la vida hemos estado inmersos en un conflicto. A veces llegamos al mismo sin percatarnos de cuáles fueron los pasos que nos condujeron a esta situación. Por ello, analizar por qué surgen los conflictos no es una idea vana sino que nos ayuda a resolverlos a partir de la comprensión de sus causas.

En primer lugar debe conocerse que el conflicto es un producto social y es una consecuencia “natural” de la interacción humana. El conflicto es un sistema dinámico en el cual los eventos y las comprensiones de las personas se reestructuran constantemente y se reinterpreta tanto el pasado como el presente o el futuro.

El proceso del conflicto tiene tal nivel de fluidez y complejidad que la trayectoria de un conflicto  nunca queda absolutamente fijada desde el inicio. Pequeños e inesperados gestos, las acciones... todo puede incidir en el resultado.

Filley, en el 1989, enumeró nueve condiciones que posibilitan la aparición del conflicto:

1. Jurisdicciones ambiguas. Cuando dos partes tienen responsabilidades relacionadas, sin que aparezcan claramente delimitados los límites entre ambas, hay grandes posibilidades de que aparezcan situaciones de conflicto.

2. Conflicto de interés. Esta situación está asociada a formas de evaluación y de proyectarse en relación con asuntos comunes.

3. Barreras de la comunicación. Las barreras en la comunicación, y en general las dificultades asociadas a ella, propician la creación de situaciones conflictivas entre las partes. El grado de conocimiento que una parte tenga de la otra tiene que ver con la aparición de conflictos.

4. Dependencia. Cuando una parte depende de la otra es muy probable que aparezcan situaciones de conflicto.

5. Diferenciación en la organización. Cuando el grado de diferenciación de una organización aumenta, se incrementarán las posibilidades de emergencia de conflictos, ya que la diversidad en los niveles de autoridad puede crear dificultades en la comunicación o disputas jurisdiccionales.

6. Asociación de las partes. Cuando las partes deben tomar decisiones conjuntas, la posibilidad de que surjan conflictos es mayor.

7. Necesidad de consenso. Si el consenso entre las partes es necesario, esto contribuirá a la creación de una posible situación de conflicto.

8. Regulaciones comportamentales. Si los intereses de las partes chocan con el contenido de las regulaciones, es muy probable que la presencia de estos procedimientos conduzca a conflictos.

9. Conflictos previos no resueltos. Todo conflicto previo no resuelto resulta ser un conflicto latente con el cual las partes enfrentan nuevas situaciones. Este hecho favorecerá la aparición de conflictos.

El hecho de comprender qué está en la base del conflicto nos permite asumir una postura privilegiada en el mismo ya que podremos guiar el proceso de resolución. Por ejemplo, ¿el conflicto aparece como resultado de una problemática previa no resuelta? Entonces es necesario trabajar en la misma y sacarla a la luz. Al contrario, ¿el conflicto surge porque la comunicación entre las personas es escasa? La solución se encuentra en mejorar los canales de comunicación, presentar nuestras ideas y escuchar pacientemente las de la otra persona. De hecho, en muchas ocasiones puede darse el caso que ambos estén diciendo lo mismo pero están tan encerrados en sus puntos de vista que no se percatan de las convergencias.

Finalmente, vale aclarar que el conflicto siempre se ha revestido de un halo negativo pero el mismo también puede tener aspectos positivos. Todo dependerá de cómo se aborde y termine, con posibilidades de ser conducido, transformado y superado por las mismas partes, con o sin ayuda de terceros.

martes, 7 de junio de 2011

¿El cerebro de las personas violentas es diferente?

Un nuevo estudio de neuroimagen publicado en la revista especializada Archives of General Psychiatrysugiere que las personas con un largo historial de comportamiento violento tienen más materia gris en ciertas áreas del cerebro.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores identificaron en varios sujetos varones, con edades comprendidas entre 23 y 54 años, cuál era la morfología cerebral relacionada con el abuso de ciertas sustancias, como el alcohol o las drogas, que en muchas ocasiones acompaña a los comportamientos violentos. de este modo pudieron observar que, independientemente de si un sujeto abusa de determinadas sustancias, los sujetos violentos tienen más sustancia gris en ciertas regiones  cerebrales que los sujetos no violentos, concretamente en las áreas mesolímbicas, donde se libera dopamina, y que estudios previos relacionan con el deseo y la recompensa, así como con comportamientos antisociales. 

lunes, 31 de mayo de 2010

¿Qué pasa cuándo nos enfadamos?


Ante la ira, aumenta la frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la producción de testosterona, disminuye el cortisol (la hormona del estrés), y el hemisferio izquierdo del cerebro se activa más. Así lo indica una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Valencia (UV) que analiza los cambios en la respuesta cardiovascular, hormonal y de activación asimétrica del cerebro cuando nos enfadamos.


La inducción de emociones genera profundos cambios en el sistema nervioso autónomo, que controla la respuesta cardiovascular, y también en el sistema endocrino. Además, se producen cambios en la actividad cerebral, sobre todo en los lóbulos frontales y temporales”, explica a SINC Neus Herrero, autora principal del trabajo e investigadora de la UV.

Los investigadores indujeron ira en 30 hombres mediante la versión adaptada al español del procedimiento “Anger Induction” (AI), formado por 50 frases en primera persona que reflejan situaciones cotidianas que provocan enfado. Antes e inmediatamente después de la inducción de ira midieron la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, los niveles de testosterona y cortisol, la activación asimétrica del cerebro (utilizando la técnica de la escucha dicótica), el estado de ánimo general y la experiencia subjetiva de la emoción de ira.

Los resultados, publicados en la revista Hormones and Behavior, revelan que la ira provoca profundos cambios en el estado de ánimo de los sujetos (“se sintieron enfadados y con un estado de ánimo más negativo”) y en diferentes parámetros psicobiológicos. La frecuencia cardiaca, la tensión arterial y la testosterona aumentan, pero el cortisol disminuye.

Asimetrías de la actividad cerebral

No obstante, “al centrarnos en la actividad cerebral asimétrica del lóbulo frontal que se produce cuando experimentamos emociones, existen dos modelos que entran en contradicción en el caso de la ira”, subraya la investigadora.

El primer modelo, ‘de valencia emocional’, propone que la región frontal izquierda del cerebro está implicada en la experiencia de emociones positivas, mientras que la derecha está más relacionada con las emociones negativas.

El segundo modelo, ‘de dirección motivacional’, expone que la región frontal izquierda está implicada en la experiencia de emociones relacionadas con el acercamiento, mientras que la derecha se asocia con las emociones que provocan la retirada.

Las emociones positivas, como la felicidad, suelen asociarse a una motivación de acercamiento, y las negativas, como el miedo o la tristeza, se caracterizan por una motivación de retirada.

Sin embargo, no todas las emociones se comportan de acuerdo a esta relación. “El caso de la ira es especial porque se experimenta como negativa pero, a menudo, evoca una motivación de acercamiento”, puntualiza la experta.

“Ante la experiencia de ira, hemos observado en nuestro estudio un aumento de la ventaja del oído derecho, que indica una mayor activación del hemisferio izquierdo, lo que apoya el modelo de dirección motivacional”, apunta Herrero. En otras palabras, cuando nos enfadamos, nuestra respuesta cerebral asimétrica está mediada por la motivación de acercamiento al estímulo que nos provoca la ira y no tanto por el hecho de considerar este estímulo como negativo: “Normalmente cuando nos enfadamos mostramos una tendencia natural a acercarnos a aquello que nos provoca ira para tratar de eliminarlo”, concluye.

Cada emoción es única

Este es el primer estudio sobre emociones en general y sobre ira en particular que examina en una misma investigación todos estos parámetros psicobiológicos diferentes (respuesta cardiovascular, hormonal y activación asimétrica del cerebro) para estudiar los cambios provocados por la inducción de ira. Además los resultados del estudio van en la misma línea de investigaciones previas y defienden lo ya apuntado por Darwin: que las emociones, en este caso la ira, se acompañan de patrones (psicobiológicos) únicos y específicos para cada emoción.

Tomado de: